jueves, 16 de octubre de 2014

¡Dejadme llorar!



¡Dejadme llorar! Después de lo vivido
Viviendo a veces de sueños, esperando a que se haga alguno realidad
Una realidad que me encarcela para no poder vivir los sueños
Sueños que a veces al despertar me traen recuerdos olvidados y me hacen llorar
Mis llantos…, esos por los que suelto algunos sentimientos desde mi interior y por eso grito a veces.
¡Dejadme llorar!
Llorando he encontrado soluciones sin saber que existían
 Llorando me ha venido a visitar la felicidad
Llorando me he sentido persona
¡Dejadme llorar!
Para encontrarme a mí mismo entre mi soledad
Soledad, tu mi fiel compañera que destrozamos juntos la barrera del silencio con mis llantos.
Silencios que a veces me estremecéis y a la vez os necesito.
Silencio ¡Déjame llorar! Deja que mis lágrimas rompan sobre ti al caer.
¡Dejadme llorar! En compañía del silencio y de mi soledad.

Rafael Huertas





El reino de las tinieblas



Algún día viajare a un reino sin luz.
Vagare con mi alma despegada de mí ser, donde su rey reinara entre las tinieblas.
Sus vasallos serán ángeles caídos, sus plebeyos almas sin destino y su morada espectral estará rodeada de naturaleza muerta con un pantano donde las almas bañaran sus penas.
El amor en su reinado hará brotar la maldad entre los muertos, la justicia hará inmunes a los malévolos, a los que renegaron de la convicción de la bondad y también a ellos la justicia deshonesta les abrazara.
Un reinado donde la reina lucirá la ira de los mortales y en sus ojos ensangrentados se verá reflejada la luna roja.
Una Luna roja teñida de sangre por las luchas encarnizadas contra arcángeles.
Un reinado que tuvo un principio pero que nunca tendrá su fin.
El viaje no será fácil, lo sé, pero quizás en el encuentre la verdad entre el bien y el mal.
Sera un viaje vagando sin sentido, desconcertante entre los caminos de las oscuridades mas ondas, un viaje sin retorno ni final.
Nunca tengáis miedo ni temor a visitar ese reino, donde la muerte es su reina y Lucifer su creador.


Rafael Huertas

domingo, 29 de junio de 2014

Noche estrellada



 

 

Eran las cuatro de la madrugada, esa hora en la que no se sabe si es muy tarde o muy temprano, mi sola compañía eran las estrellas y el resplandor de una luna llena que se esforzaba en acunar el descanso de los soñadores en sus sueños.

Estaba fumándome un cigarrillo, un fino hilo de humo se alzaba por encima del cigarrillo que se iba quemando entre calada y calada, me quede mirando como desaparecía como queriendo alcanzar las estrellas, no corría ni una sola brisa de aire aunque la temperatura era bastante agradable para ser comienzo del verano, el silencio de la noche lo rompían de vez en cuando el cantar de algún grillo y alguna cigarra como dando la bienvenida a las añoradas noches de verano, a la vez de hacer alguna conquista amorosa con sus cantos.

Mis pensamientos se perdían al igual que se difuminaba el fino hilo de humo y los círculos que se formaban al expulsar el humo por mi boca, siempre con la mirada hacia las estrellas intentando convencerlas para que atraparan algún pensamiento, pero no hubo respuesta por parte de ninguna de ellas, lo intente con la luna, a esta le pedí que me devolviera algunos de mis sueños perdidos, pero creo que estaba bastante ocupada en iluminar los sueños de los que a esas horas dormían.

Durante un instante pensé mirando al cielo estrellado… ¡Y Si viese alguna estrella fugaz! ¿Qué deseo le pediría? No soy persona que crea que lo que deseamos se nos vaya a cumplir por tener la suerte de ver una estrella fugaz, pero bueno el sueño no se apoderaba de mi y porque no soñar despierto, me recosté sobre una silla con los pies en lo alto de otra mirando al cielo, mi vista alcanzaba a ver de vez en cuando las luces de algún avión que otro, pero ni rastro de ver esa estrella fugaz que fuera capaz de hacer realidad mi deseo aun no pensado, mientras apagaba el cigarro y expulsaba la ultima bocanada de humo haciendo un gran círculo, en ese instante me vinieron las fragancias de los olores de la primavera que se había despedido, mientras el circulo iba tomando una forma más grande y como si de un punto de mira se tratase, vi a través de él durante unos segundos como dos estrellas fugaces atravesaban el cielo estrellado y con sus resplandores dejaban ocultas tras sus colas iluminadas de luz a las demás estrellas, el camino que iban recorrieron en el cielo era el mismo sin despegarse una de la otra, marchaban despacio en su vuelo como si no quisieran que llegase su final, parecía como sus colas de haces de luz se hubieran entrelazado como las manos de dos enamorados fundiéndose hasta su final, me quede tan embelesado al ver tal belleza nocturna que me olvide de pensar y pedir un deseo, no tarde en reaccionar antes de  que las estrellas fugaces gemelas desaparecieran en el firmamento, mi deseo fue…

Pero un momento… recordé que había escuchado en más de una ocasión que si se contaban los deseos no se cumplirían.

Solo puedo decir que ese deseo que pedí aquella noche estrellada estoy segurísimo que se me hará realidad y si no es así, me conformare con poder seguir soñando despierto en las noches estrelladas.

 

Rafael Huertas 

lunes, 16 de junio de 2014

La libertad de mi tristeza


 
 

 

Tantos momentos acompañándome, tantos recuerdos vividos juntos y yo limpiando mis ojos resecos con lágrimas, unas lágrimas con sabor amargo por algunos momentos vividos, tantas veces te he ocultado dentro de mí con una sonrisa para que no dejasen de brillar otras.

Has vuelto a mi sin ser tú la culpable, quizás sea tu libertad tristeza, la culpable de tener presos mis sentimientos que expresan mi felicidad.

Una libertad sometida a las falsedades que vivimos, que hacen de nosotros estar presos a emociones que se pierden con el tiempo y que nuestra imaginación se quede desarropada de sueños, reflexiones y pensamientos.

No guardare bajo llave la máscara de payaso con la sonrisa pintada, tampoco ocultare mis lágrimas en mi corazon, cuando mis ojos se encuentren rebosados por ellas las liberare para que se deslicen por mis mejillas.

Solo quiero que me acompañes tristeza, cuando un amor resquebraje mi corazon, en un adiós sin desearlo, al ver lágrimas derramadas por las injusticias…

Solo te pido que no dejes que tu acompañamiento me haga entristecer porque si, sin razón ninguna.

Como tú, tristeza, luchas por tu libertad para acompañarme, yo seguiré luchando por la libertad de mi felicidad, esa felicidad arrebatada por ti en este camino tan largo que es la vida.

 

Rafael Huertas

viernes, 16 de mayo de 2014

Sin ser yo


 

 

Me encuentro perdido sin conciencia, en un mundo surrealista donde todo no es lo que parece, me aborda por momentos una intensa bruma, sin saber donde me encuentro echo a caminar sin rumbo, se apoderan de mi unos miedos nunca tenidos sin saber cómo combatir contra ellos. Sensaciones nunca vividas por mí, si es un sueño en el que me encuentro atrapado, quiero ya salir del, la bruma desaparece, la oscuridad es total, mi conciencia me ha abandonado como si fuera un alma en pena, siento un vacio tan grande dentro de mi interior que a veces dejo de sentir mis latidos.

Pienso… ¿Sera mi muerte anunciada? ¡No quiero morir, no, ahora no! ¡No es mi hora! Grito desesperadamente desgarrándome la garganta sin contestación alguna, tan solo escucho mis gritos en un eco muy largo y desapareciendo en la lejanía, pero no veo lejanía ninguna.

Por más que camino, la sensación es que no voy a ningún lugar me giro al caminar y nada hay detrás de mí, ni un mínimo haz de luz que ilumine el lugar, si es que existe el lugar donde me encuentro.

Se me han borrado cualquier tipo de recuerdos de mi vida ¿O quizás no la tuve?

Solo deseo saber qué es lo que me está ocurriendo y si estoy en una pesadilla profunda quiero salir de ella, quiero encontrar un camino donde no lo hay, tengo preguntas a quien solo a mi persona puedo hacer, y sin saber si lograre dar respuestas o simplemente no las tienen.

Quizás me encuentre en la nada de nada y sea yo quien sin conciencia haya entrado ¿Pero para qué? Es inútil que me haga preguntas que no van a tener respuestas o nunca aquí las encontrare, mi conciencia parece como si se hubiera revelado contra mi persona, sin querer saber nada de ella.

Sé que respiro ya que es lo único que puedo escuchar  junto con mis pasos y el eco de mis gritos, pero nada de vida, no sé si estoy muerto o es mi alma la que está perdida, quizás esto sea la eternidad, algo que nadie jamás podrá explicar y si lo es yo tampoco.

 

Rafael Huertas

viernes, 18 de abril de 2014

Mi amigo el diablo



 

Mis conversaciones con él, han sido siempre para comerciar sobre mi alma tantas veces como he necesitado vendérsela, y os puedo asegurar que hasta el momento siempre se ha portado bien conmigo, pero claro está, para ganarme su amistad también he tenido que escucharle, como disfruta viendo que una persona sienta el placer de asesinar cuando clava su cuchillo a su víctima y siente el frio del metal, ver como manos frías estrangulan por mero placer o como disfruta viendo el sufrimiento, el dolor y la agonía de personas que no se merecen tal crueldad.

Su sinceridad a veces me desborda aunque no esté de acuerdo en sus hechos, el sabe que le escucho y no tengo reparo alguno en hacerlo, la verdad es que nunca me atrevo a darle mi opinión sobre sus actos, pero después de tantas veces viéndonos y negociando estoy seguro que sus razones tendrá, este equivocado o no. No me considero juez, para juzgar a nadie y mucho menos sin saber las razones de los porque.

Hubo en una ocasión mientras me intentaba sonsacar para que quería venderle mi alma, que le pregunte…

― ¿Desde cuándo eres así y porque lo haces?― hubo un largo silencio hasta su contestación, creo que su tardanza era porque no lo sabía.

―El tiempo para mi es inexistente, no se cual es su valor― esa fue su respuesta a una de mis preguntas, como imagine no sabía desde cuando, para lo que nosotros entendemos como tiempo, al ver que a la segunda pregunta no me contestaba insistí en ella

― ¿Porque lo haces?

― ¿Hago el que?―no sé, si hizo oídos sordos a la segunda pregunta o no tenia respuesta para ella.

― ¿Por qué haces tanto mal?― me atreví hacerle la pregunta de otra manera más directa.

―Mira, no sabéis mas de mi, solo lo que os han hecho creer y os han inculcado.

¡Sí! es verdad que disfruto de los malos actos de algunos mortales y es mi cometido estimularles y digo estimularles porque te puedo asegurar que también ellos disfrutan con esa clase de actos hacia sus semejantes, disfruto viendo horror en las victimas, como piden piedad a la muerte para que no les lleven. Pero te puedo asegurar que no soy quien aprieta el gatillo de las armas, ni quien estrangula ni apuñala. Alguien me creo así para ello sin tener existencia, tan solo en vuestra imaginación, no me puedo arrepentir de nada ya que me crearon sin sentimientos de arrepentimiento, desde que el mundo existe siempre habéis inventado culpables, no os habéis preocupado nunca del porque personajes como yo, estamos en vuestras vidas, no sabéis o no os interesa saber si existimos en realidad o solo somos personajes de invención por algún mortal― sus comentarios a mis preguntas me dejaron frio como la losa de una tumba, nunca imagine que me llegara a dar esas explicaciones y mucho menos en un tono más bien afable.

Las primeras veces que tuve que recurrir a él fui con algo de miedo, si tengo que decir la verdad, pero como no me fue tan mal en las negociaciones sobre mi alma, cada vez que me tenía que encontrar con él, me fui acostumbrando cada vez más a su presencia.

―Ahora me toca a mi hacerte una pregunta― dijo mi amigo.

―Si se la respuesta estate seguro que te la contestare sin ningún tipo de reparo― le conteste.

― Según vosotros yo soy el mal y no reparo en esparcirlo por el mundo, pero ¿Donde está el que supuestamente representa al bien? Porque te aseguro que no me he cruzado todavía con él, se que existe para vosotros como existo yo.

Me quede pensativo con la mirada cabizbaja durante un momento mientras buscaba alguna respuesta razonable a su pregunta y comentarios.

―Amigo mío, no te preocupes por no saber darme una respuesta, no encontraras ninguna coherente. Mientras el mundo exista y los días den paso a las noches, el mal y el bien seguiremos existiendo de diferentes maneras.

Ya sabes dónde encontrarme para cuando quieras negociar sobre tu alma, siempre que aproveches lo que te doy a cambio como lo estás haciendo hasta hora, tu alma siempre será bien acogida por mí y la tendrás a tu disposición cuando la necesites.

Así fue y así os he contado mi último encuentro con mi amigo el diablo y de una cosa estaros seguro, es mejor ser amigo suyo que enemigo.

 ¡Y yo sí que existo!

 

 

Rafael Huertas

 

jueves, 17 de abril de 2014

MIEDOS


¿A las mentiras? Cuando te las encuentras de frente se evaporan como el agua y dejan de ser simplemente anécdotas para perjuicio de los don nadie.

¿A las verdades? De ellas se aprende siempre y aunque a veces duelen, siempre llevan a finales felices.

¿A las tormentas? Aunque a veces sean destructivas intenta ver en ellas la belleza.

¿Al demonio? Piensa que un día fue un ángel.

¿A las pesadillas? Los sueños, sueños son.

¿A la oscuridad? Ella es la encargada de esconder la luz, para dársela al día.

¿A la locura? Su puerta la podemos encontrar escondida tras la cordura.

¿A los muertos? Mejor tenérselo a los vivos.

¿A las arrugas? Ellas son las que nos marcan por los caminos andados por la vida.

¿A la sangre? Es la inmensidad de nuestra vida.

¿A las enfermedades? Son parte de vida que se crearon con nosotros.

¿A los amigos? Nunca le tengas miedo a un amigo, el te dará todo sin esperar nada a cambio.

¿Al desamor? Antes de ello se perdió el miedo a enamorarse.

No nos dejemos caer en abismos que no existen. Contra los miedos se puede luchar, ninguna lucha en las batallas es fácil, no dejemos que los miedos nos cambien la actitud de ser nosotros mismos o acabaremos derrotados en una vida en la cual nosotros somos los protagonistas y no ellos.

Si no eres capaz de vencerlos aprende a vivir con ellos, en la vida de todo se aprende ¿Por qué no aprender de ellos?

No los esquives ves de frente hacia ellos, no te disfraces, se tu mismo.

No pongas de escudo a nadie para afrontarlos, quizás también te tengas que enfrentar a quien has puesto de escudo.

No pongas de escusa a que tienes miedo, si no quieres tenerlo.

Siempre existirán en nuestras vidas, intenta hacerlos desaparecer de ella.

No hay ningún miedo que no se pueda luchar contra él.

¿Miedo a que? Al miedo

Creía que nunca podría luchar contra los miedos, esos miedos que crean tormentas dentro de mí, los que no me hacen ver las realidades como son y es que solo la realidad es la que existe. Luchare hasta la extenuación, hasta hacer que los miedos me ayuden a ser como soy yo.

 

Rafael Huertas